
Llevaba 3 meses esperando el día de ayer. Luego no fue para tanto, pero la posibilidad de dormir 11 horas un sábado se adivinaba espectacular.
Dedicamos la mayor parte del día a trastear por casa, a escuchar discos con la tranquilidad que merecen. Hay cositas nuevas de Andy Chango, que versionea a Boris Vian y le ha salido un dico curioso, de Sergio Makaroff, que hace lo mismo de siempre pero nos sigue diviertiendo, de Pigmy, que nos lo recomendó de manera paralela mi hermano y Luisbe y nos ha costado encontrarlo pero al final se ha conseguido, y por lo demás, seguimos absolutamente enganchados a Quique González, que deambuló durante algunos años por la sendas malditas de la música española y ahora disfruta del reconocimiento popular, de lo cual, me alegro enormemente.
Lo mismo me cojo libre el día 23 y me voy a verlo a Bilbao, que me apetece un montón.
También le pegamos un arreón al "Dietario voluble", el último libro de Enrique Vila Matas, y al nuevo comic de Mauro Entrialgo, con las nuevas aventuras del genial Angel Sefija; cuando estoy solo y leo algo y me río, me parece lo máximo, y con éste me ha pasado varias veces ya.
Por la tarde -iluso de mí-, me acerqué al centro pensando que todo el mundo estaba atascado en la carretera y Madrid se había quedado para mí, y menuda equivocación. Todo petado. Pero petado de asustar. Qué horror.
Así que nos escabullimos de la muchedumbre y nos metimos al cine a ver "Leonera", la
última peli de Pablo Trapero, que se me escapó en Donosti y tenía ganas de verla. Claramente, no era la peli para reencontrarme con el cine -un mes hacía que no iba, qué nos está pasando....- aunque hay que reconocer que la actriz, Martina Gusman, está espectacular.
Y después me junté con un par de amigos que hace tiempo que no veía, Isma y Sergio, qué bonito es eso. También estaba José, y nos fuimos a cenar a un thailandés de esos por los que he pasado mil veces pensando "aquí no ceno ni de coña", y por supuesto, cenamos muy bien por muy poco dinero y lo pasamos genial.
Y así fue mi sábado. Ahora tengo que coger el coche un rato por órdenes estrictamente matrimoniales y estoy retrasando el momento lo máximo posible y por eso me ha salido este post. Algún día les hablaré del arte de procrastinar, una de mis actividades favoritas.
me gustan los sabádos así.
ReplyDeletey ese arte de nonbre tan raro
en que consiste?
Dormir es un placer. Casi como escuchar a Pigmy.
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